Acracia en acción Preparémonos para lo que viene

En casi nueve años de existencia, esta web ha analizado todas las formas de estado y gobierno posibles, más allá de la partitocracia vigente. Aquí se ha debatido intensamente sobre la democracia formal y se ha visto su debilidad, que es la que ya se detectó en 2006: Sin individuos de valía P { margin-bottom: 0.21cm; } —en 2006 decíamos «cultos», qué imprecisión— no puede existir la democracia, se vista como se vista. De todos modos, el poder estatocapitalista no está dispuesto a ceder ni un centímetro: incluso una propuesta de mínimos, como es la modificación del artículo 99 de la nefasta Constitución de 1978, para la elección directa del Presidente por el cuerpo electoral, ha sido rechazada por todas las instancias y por la prensa.

En este período hemos desmontado muchas mentiras históricas. Hemos señalado, por ejemplo, qué es el fascismo y dónde existe aún, victimista, rampante y exitoso, sometiendo y asesinando gente inocente, ocupando territorios y robando sus recursos. Y las diferencias entre el fascismo y otros totalitarismos y dictaduras genocidas. Hemos comprobado cómo los irreflexivos se dejan llevar a conclusiones falsas por los propagandistas del poder. Y que Internet está intervenido absolutamente y muy intoxicado por falsas noticias y peores interpretaciones. Por eso hemos tenido la osadía de reírnos de la crisis del ébola y ofrecernos voluntarios para cuidar a los enfermos, mientras los propios parientes de los sanitarios que los han estado cuidando siguen apartándose de sus hermanos e hijos. El pueblo está así de alienado, ¡qué le vamos a hacer!

Ha llegado la hora de recapacitar y concluir, porque el tiempo apremia. Y las conclusiones provisionales, sujetas siempre a reconsideración y cambio, son éstas:

El Capitalismo es la fuerza que mueve el mundo, porque es el mayor exponente del poder. Revisar su historia detenidamente —especialmente desde la Revolución Francesa— es revisar la historia de la dominación del ser humano por las élites.

El Capitalismo es hoy más fuerte que nunca, pues se ha incrustado en la mente de las clases medias y populares como algo inevitable y necesario, impregnándolas de egoísmo y de aversión a la cooperación con los semejantes. Sus costos de dominación son inmensos: democracias ficcionales, estados del bienestar(1), gratuidades de enseñanza(2) y sanitarias(3), jubilaciones(4). Todas esas ventajas son tramposas, pues conllevan una amputación de las capacidades de los seres humanos y crean dependencias indignas e innecesarias, coartan la libertad y deprimen la capacidad de análisis crítico. Pero los beneficios que reporta esa dominación a los poderosos centuplican los costos. Por supuesto que debe protegerse al desvalido, curar al enfermo y enseñar al ignorante. Pero de otra manera, cooperativa, humana y generosa. El Capitalismo es una dictadura que no deja opción, que aplasta mediante una abusiva legislación estatal a quienes no se someten a él.

La dictadura del Capital se ejerce a través del Estado. Según las circunstancias, a través de un régimen que va desde el fascismo al parlamentarismo partitocrático, con el Ejército siempre vigilante con el sable en la mano para que el pueblo no rechiste; y con la Policía repartiendo leña ante cualquier manifestación de desaprobación de lo impuesto por el Estado. Lo que tienen en común todos esos variopintos regímenes enunciados es que el Estado usurpa e imposta la soberanía popular. En resumen: El Estado es nefasto. No hay estado bueno. No porque lo digamos nosotros, sino porque lo demuestra la Historia.

Manejando los hilos, corrompiendo a los militares y a los mentirosos profesionales, allá arriba, están siempre las mismas familias y grupos: la Banca, la Gran Industria (alimentaria, farmacéutica, extractora, armamentística…) y la Gran Propiedad Terrateniente, para la cual el Estado robó —a mano armada literalmente— la mayor parte de los bienes del común (es decir, de todos nosotros), dándolos a la Iglesia, como los templos y edificios del pueblo; o regalándolos mediante subasta a bajo precio a nobles y multinacionales. El último capítulo de ese expolio ha sido la privatización de las empresas nacionales, Tabacalera, Telefónica, Endesa, Iberia, Aena y las mil industrias del INI y el saqueo de las cajas de ahorros, propiedad de todos los españoles. En pocos meses está previsto que se ejecute la última desamortización de tierras comunales —»de manos muertas» les dicen, lo que significa que aún no les ha metido mano nadie.

Se argumenta que hoy toda revolución es imposible. Pero es que se dicen muchas mentiras para desanimar a la acción. La revolución no puede ser imposible porque se realiza fundamentalmente en el interior de nuestras cabezas mediante un proceso de introspección y análisis. Pues el logro de la libertad empieza por la de uno mismo, y se refiere a la libertad del intelecto. Y esa no puede reprimirse de ninguna manera. Un conjunto de seres humanos libres tiene mucha fuerza cuando actúa conjuntamente. Pero primero tienen que existir esos hombres libres —y libres significa también libres de prejuicios—. El hombre que se libera a sí mismo ya ha hecho la mitad de la revolución de todos(5).

El proceso de liberación personal empieza cuando se comprende que:

—Toda información que se publica en los diarios o se emite en las televisiones es propaganda. Por lo tanto, falsa o tan sesgada que hay que bucear en ella para hallar la poca verdad que contiene.

—Todo el saber reglado universitario está impregnado de la misma propaganda y sesgo. La Historia es falsa, porque no habla de la realidad de los pueblos, sino de los avatares de sus caudillos y élites. El resto de las ciencias procuran incluir cuantas falsedades pueden, aunque resulte más difícil. Hoy día, la Física ha caído en las garras de la Matemática, con todas las absurdidades que ello conlleva. Se salvan pocas profesiones, como la de ingeniero. Pero siempre que el titulado se libere de los componentes economicistas que ocultan los verdaderos costos de las tecnologías que aplica. Así, un ingeniero en organización de empresas está más cerca del cómitre de una galera romana que del filósofo.

—El miedo paraliza la mente. Por eso, el poder utiliza el miedo para dominar al pueblo: enfermedades falsas, guerras cercanas, faltas de suministros de energía, crisis económicas, son todo falsificaciones para conseguir la máxima explotación y beneficio para los capitalistas.

—La mayor parte de los hombres que demuestran que han liberado su mente de los agentes tóxicos inoculados por el poder son perseguidos y calificados como impostores, visionarios o locos.

—El poder ha creado nuevas religiones para los ateos. Son los «ismos» políticos y sociales. Cuando unos caducan ante los ojos de los dominados, inventan otros nuevos. No hace falta señalar. La utilidad de los ismos es separar, tribalizar, enfrentar y aplastar con voluntariosos matones interpuestos a las pocas personas o grupos que mantienen la lucidez.

—El trabajo asalariado es alienante. A veces, físicamente brutal: el ritmo repetitivo anula la voluntad. Cualquier obrero manual llega a casa exhausto, ajeno a su humanidad.

—El consumo se ha establecido como el único premio para el buen dominado. Hasta el punto de que se ha estudiado cómo funciona la mente del consumidor, la necesidad ansiosa previa, la satisfacción inmediata y la cada vez más rápida recaída ulterior. Pues la felicidad del consumidor dura poco y se vuelve contra él, porque lo degrada.

Ante este estado de cosas, ante el evidente desplome del régimen corrupto de los partidos como el PP, el PSOE, IU y otros satélites nacionalistas delante de nuestros propios ojos, cada día; y ante la inminencia de la llegada del hamelinismo de Podemos al poder del Estado (siempre con el Estado, nada sin el Estado), hay que empezar el trabajo de liberación. Podemos se corromperá a una velocidad inimaginable. El primer acto de corrupción ya está a la vista: no se presentará a las elecciones municipales, y el porqué es obvio. Porque en los municipios podría consolidarse fácilmente el asamblearismo espontáneo iniciado por el 15M  —el mismo del que se ha aprovechado Podemos para erigirse en partido de poder—. El Capitalismo no puede permitirse ese riesgo. Tampoco el Estado. Porque el asamblearismo consciente, de asamblearios enérgicos, activos y reflexivos, es la verdadera Democracia. Por lo tanto, Podemos no se presentará a las municipales por orden de la superioridad a la que sirve y que lo financia.

Nuestra intención política es dar la batalla municipal. Pero no participando en las elecciones como un partido más, sino ejerciendo el derecho a convocar asambleas para ejercer el poder popular. Y divulgar las ideas contenidas en nuestra propuesta «¡Viva mi pueblo! El Municipio como pilar básico de la Democracia».

La propuesta de acratas.net es crear grupos de trabajo y reflexión sobre diversos campos: La lucha por la verdadera Democracia, que es la asamblearia; y la batalla por el poder municipal y la reconversión del municipio en un territorio verdaderamente autónomo y democrático, pilar fundamental de la Democracia de todos los españoles. Seguimiento crítico de la política y geoestrategia internacionales para llegar a conclusiones en todo lo que nos afecte. Que es todo, en realidad. Análisis económico sin prejuicios, en conjunto con la política nacional, la corrupción y los nexos entre Capitalismo y poder político-económico. Análisis reflexivo sobre propuestas de liberación popular al nivel de las pequeñas colectividades y asociaciones mutualistas. Monedas alternativas, repoblación de lugares abandonados, etc. Análisis crítico de la Historia de los pueblos, libre de propaganda. Estos grupos serán autónomos y publicarán periódicamente sus conclusiones en acratas.net sin ninguna clase de intromisión de los editores ni mucho menos, censura de ningún tipo.

Todos los que se sumen a la participación se comprometen a efectuar un trabajo previo de instrospección y autocrítica. Nadie aquí dirá quiénes son hombres íntegros o no, excepto ellos mismos. Pero todo aquél que tenga dudas sobre sí, sobre sus motivos para participar en algo colectivo —que se basa únicamente en la generosidad y el servicio a la colectividad—, que se abstenga. Más claro aún: los que aún confían en que alguna forma de estatalismo es la solución a los problemas actuales del hombre, que creen un partido político y se batan el cobre en otros frentes. Aquí sabemos que esperar soluciones fáciles, traídas por líderes carismáticos o por ideologías teóricas que se opongan a su estricto análisis y puesta en duda, agrupaciones que sólo piden el voto y la adhesión incondicional para hacer y deshacer a su antojo, es ir derechos al abismo.

Las ideologías partidarias conocidas son un fraude. La acracia no lo es, porque no es una ideología política al uso. No busca el poder. La acracia se fundamenta en la búsqueda de la verdad, precisamente porque está abierta a la duda permanente, a la autocrítica y a las neesarias correciones del rumbo cuando es necesario.

¡Viva la Libertad!

ÁCRATAS

NOTAS:

(1) Estado del bienestar que se paga carísimo, multiplicando los precios de los objetos y haciendo trabajar mucho más.

(2) ¡Claro que la enseñanza debe ser gratuita! Pero no mentirosa, destructiva y homogeneizadora para conseguir hombres fáciles de dominar, deformados desde el parvulario.

(3) La sanidad estatal es gratuita, sí; pero a cambio tóxica, cruel y en manos de las multinacionales farmacéuticas y químicas. Una sanidad que crea dependencia mental y física.

(4) El anciano tiene derecho a una vida más confortable, pues su físico así lo requiere. Sobre todo, cuando el sistema los ha explotado hasta deslomarlos. Pero el desperdicio de conocimientos que supone retirar su sabiduria y la experiencia es suicida. Los ancianos deben cobrar en la vejez. Pero los consejos de ancianos son fundamentales. Hoy, en cambio, se desprecia a un anciano y se hace caso a un pipiolo universitario. ¿Por qué? Porque se prefiere al papagayo que reproduce lo que al régimen le interesa antes que el experto, que ya sabe lo que el régimen es y conoce sus debilidades.

(5) Decía el estoico Epicteto: «Algunas cosas de las que existen en el mundo, dependen de nosotros, otras no.

De nosotros dependen nuestras acciones (opiniones, inclinaciones, deseos y aversiones), de nosotros no dependen lo que no es nuestra propia acción (cuerpo, bienes, reputación, honra).

Las cosas que dependen de nosotros son por naturaleza libres, nada puede detenerlas, ni obstaculizarlas, las que no dependen de nosotros son débiles, esclavas, dependientes, sujetas a mil obstáculos y a mil inconvenientes, y enteramente ajenas.

Sólo nos compete lo que depende de nosotros. La libertad no existe sino en el sentido de “liberarse uno de sus propias tonterías”, es decir de todo lo que no depende de nosotros.

Hay, no obstante, otro camino a elegir: el de las riquezas, honores, y competiciones; el de ser reconocido y amado por otros. En tal caso, ha de atenerse uno a las consecuencias de su elección, consecuencia no otra, que la de la humillación y el caos.»

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