La Gran Decepción Independencia a la catalana, a plazos

Y al final, no pasó nada (?). Al menos, de momento. Tras concitar el compromiso de la mitad de la sociedad catalana, que incluso llegó a poner en grave riesgo la integridad física de su niños pequeños, Puigdemont traicionó a todos los que habían confiado en él.

Pues sí, lo que tocaba hoy en el Parlament era una sesión plenaria en aplicación del Título III, artículo 4 punto 4 de la Llei de Referèndum, que dice:

«Si en el recompte dels vots vàlidament emesos n’hi ha més d’afirmatius que de negatius, el resultat implica la independència de Catalunya. A aquest efecte el Parlament de Catalunya dins els dos dies següents a la proclamació dels resultats per part de la Sindicatura electoral celebrarà una sessió ordinària per a efectuar la declaració formal de la independència de Catalunya, els seus efectes i acordar l’inici del procés constituent.»

Lo que significa que el Parlament debiera haber votado sobre tal declaración hoy mismo, 10 de octubre de 2017. Proclamar la independencia de Cataluña no es un prerrogativa del president Puigdemont, sino del Plenari.

En vez de eso, Puigdemont reconoció que era lo que tocaba, pero suspendió tal plenari sine-die para procurar una negociación no se sabe con quién ni sobre qué. Y dijo esto:

Como presidente de la Generalitat, asumo, al presentar los resultados del referéndum ante el Parlamento y nuestros conciudadanos, el mandato del pueblo de que Cataluña se convierta en un estado independiente en forma de república.

La CUP, que fue informada del cambio de criterio del PdeCat tan solo una hora antes del Plenari, mostró su indignación, su decepción y su humillación en una breve intervención de Anna Gabriel. Otras facciones de la CUP, como Arran, hablaron más claro, tildando a Puigdemont de lo que es y ha sido siempre: un traidor.

La juventud independentista catalana ha sufrido su primera gran derrota, su primer baño de realidad: en la derecha no puede confiarse ni para guardarte tu sitio en la cola del pan. Las 30.000 personas que aguardaban la proclamación de la República Catalana en el Passeig de LLuís Companys se disolvieron rápidamente visiblemente decepcionados. Pero no se van a conformar. No pueden ni deben.

Al final ha pasado lo que decíamos el 11 de septiembre, hace un mes, antes de que la crispación y polarización de la sociedad catalana nos hiciera pensar, como a todo el mundo, que esto no podía estar sucediendo por una causa tan prosaica como la de obtener unos cuantos diputados más en futuras elecciones: PP y PdeCat bailaron el corro de la patata. Ni planes de financiación en B ni hostias. La representación del Procés se ha transformado de tragedia en comedia.

La prensa estatal, sin embargo, sigue agitando a la opinión pública española, haciéndole creer que la independencia de Cataluña ha sido proclamada y su aplicación suspendida durante unas semanas para negociar las condiciones de desconexión entre el Estado Español y la República Catalana. Eso es falso y malintencionado. Y el beneficiario puramente electoral de esas mentiras es el PP, ese partido nido de delincuentes habituales, según la Judicatura.

Ante las presiones de la CUP, fuera ya del ámbito del Plenari del Parlament, se firmó un documento de declaración de la República. Un fraude simbólico por la puerta de atrás inconsistente lo la legalidad de la leyes de Referéndum y Transitoriedad, que exigen, repetimos, que sea el Parlament constituido en Plenari. (*).

Ese documento, que compromete a todos los firmantes a una pena de prisión por sedición si no triunfa la independencia, muestra que la partida no ha terminado. Siempre que la energía de la adoctrinada juventud catalana no se agote o se deprima. La CUP se siente con derecho –emanado de las calles– a impedir la traición de la derecha «independentista dels negocis«. Y tiene una poderosa herramienta política. El frágil Govern de Puigdemont depende de sus 10 votos. La CUP puede disolver el Parlament cuando quiera. Cosas del sistema partitocrático de elección del ejecutivo. De modo que el chantaje de Puigdemont al Estado se envenena con el chantaje de la CUP al Govern. La agitación en las calles va a seguir. Incluso Puigdemont pidió que siguiera la tensión en las calles explícitamente, y sin citar esta vez la palabra mágica: «pacífica».

No somos independentistas catalanes. Pero no podemos por menos que sentirnos compungidos por la decepción de millones de personas honestas, ilusionadas, que tuvieron la mala suerte de seguir irreflexivamente al flautista de Gerona, Carlos Puigdemont Casamajó. Lamentamos igualmente que la especulación de los fondos buitre internacionales, posicionándose en corto contra España, continuarán haciendo su agosto.

Salud y acracia, que la democracia ni está ni se la espera.

ÁCRATAS

(*)

DECLARACIÓN DE LOS REPRESENTANTES DE CATALUNYA

Al pueblo de Catalunya y a todos los pueblos del mundo.

(Aquí los fundamentos victimistas del fascismo catalán)

En virtud de todo lo que se acaba de exponer, nosotros, representantes democráticos del pueblo de Catalunya, en el libre ejercicio del derecho de autodeterminación, y de acuerdo con el mandato recibido de la ciudadanía de Catalunya,

CONSTITUIMOS la República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social.

DISPONEMOS la entrada en vigor de la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República.

INICIAMOS el proceso constituyente, democrático, de base ciudadana, transversal, participativo y vinculante.

AFIRMAMOS la voluntad de abrir negociaciones con el estado español, sin condicionantes previos, dirigidas a establecer un régimen de colaboración en beneficio de ambas partes. Las negociaciones deberán ser, necesariamente, en pie de igualdad.

PONEMOS EN CONOCIMIENTO de la comunidad internacional y las autoridades de la Unión Europea la constitución de la República catalana y la propuesta de negociaciones con el estado español.

INSTAMOS a la comunidad internacional y las autoridades de la Unión Europea a intervenir para detener la violación de derechos civiles y políticos en curso, y hacer el seguimiento del proceso negociador con el Estado español y ser testigos.

MANIFESTAMOS la voluntad de construcción de un proyecto europeo que refuerce los derechos sociales y democráticos de la ciudadanía, así como el compromiso de seguir aplicando, sin solución de continuidad y de manera unilateral, las normas del ordenamiento jurídico de la Unión Europea y las del ordenamiento de España y del autonómico catalán que transponen esta normativa.

AFIRMAMOS que Catalunya tiene la voluntad inequívoca de integrarse lo más rápidamente posible a la comunidad internacional. El nuevo Estado se compromete a respetar las obligaciones internacionales que se aplican actualmente en su territorio y continuar siendo parte de los tratados internacionales de los que es parte el Reino de España.

APELAMOS a los Estados y las organizaciones internacionales a reconocer la República catalana como Estado independiente y soberano.

INSTAMOS al Govern de la Generalitat a adoptar las medidas necesarias para hacer posible la plena efectividad de esta Declaración de independencia y de las previsiones de la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República.

HACEMOS un llamamiento a todos y cada uno de los ciudadanos de la República catalana a hacernos dignos de la libertad que nos hemos dado y construir un Estado que traduzca en acción y conducta las inspiraciones colectivas.

Los legítimos representantes del pueblo de Catalunya:

(Y aquí, las firmas de los diputados de Junts pel Sí y de la CUP)

Barcelona, ​​10 de octubre de 2017

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: