Sánchez ¿recibirá el encargo del Rey para formar Gobierno?

Fue este mismo martes cuando se filtró, según cuenta El Español, diario digital que dirige Pedro J. Ramírez, fuente generalmente bien informada sobre los acontecimiento de la Villa y Corte. El Rey, antes de su contundente intervención en la televisión, llamó a consultas al líder del PSOE y le pidió que tratase de encontrar los apoyos necesarios para ser investido como Presidente del Gobierno de España. ¿Pretende contar con un recambio si todo le sale mal? No, es algo mucho más evidente: Lo que cree que debe hacerse en Cataluña le toca hacerlo a los socialistas. El Rey no puede asociar su política de estado con la del PP, cuya imagen de corrupción y de ineficacia lo convierte en un apestado.

Lamentablemente, nos autocitamos (publicado el 20 de septiembre): «El resultado será, en menos de una semana, tras algunas detenciones absurdas, típicas del autoritarismo y la soberbia de los ministros del Opus Dei, la inevitable y ominosa caída del gobierno de Rajoy, mediante una moción de censura por incompetencia manifiesta y por haber generado, él solito, crisis y problemas que no sabe cómo resolver. Esto no son unos hilillos que salen del casco de un petrolero… Se impondrá un gobierno de concentración nacional encabezado por Pedro Sánchez (de ahí su postura de estadista actual) que estará pendiente de las consecuencias de la huelga en Cataluña. No hará otra cosa que llamar al diálogo. Supongo que ahora se entiende la derrota de Susana Díaz, que habría sido incapaz de gestionar la crisis por su incapacidad de asumir los criterios del PSC.»

Y, efectivamente, Trapero, su intendente y los independentistas Jordi Cuixart (Ómnium) y Jordi Sánchez (ANC) ya han sido citados como imputados –ahora se dice investigados, según la nueva neolengua judicial aprobada por el PP– por el delito de sedición por la juez de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela. En pocos días, serán imputados también –lentamente, al paso de la Justicia, que parece regodearse en su parsimonia algunas veces– los cargos políticos independentistas más señalados (Puigdemont, Junqueras, Mas, Turull, y muchos más, como Anna Gabriel), una vez dejen de ser electos. Porque se van a convocar elecciones autonómicas de inmediato. A menos que se rindan con armas y bagajes al último tren de la negociación a la baja con Sánchez. A estas horas ya deben de estar negociando si son la mitad de listos de lo que parecen.

Y mientras, Rajoy sigue pasmado como un gato de yeso. Lo más gordo de todo es que al PP le tocará investir a Sánchez junto con los ciudadanos de Rivera, porque Podemos se va a mantener al margen, a lo que se ha comprometido Iglesias, no sabemos si bien informado de lo que se cuece o no, pero siempre en onda con las posiciones más de izquierdas en el supermercado partitocrático, que son las del PCE 2.0.

Todo eso es lo que se avecina, a menos que el Gobierno más corrupto de la Historia de España «invente» alguna acción especialmente brillante para resolver el problema por su cuenta con la celeridad de un rayo. Pero Rajoy y su gobierno no se caracterizan por su agilidad mental, precisamente. Son una banda de maleantes y traidores a toda idea de España que no sea la de expoliarla en su propio beneficio.

Todo esto incitaría a la hilaridad, si no fuera porque resulta trágico. Millones de catalanes se han visto envueltos en un problema innecesario que los humillará durante mucho tiempo. La sociedad catalana está rota definitivamente. Los que vivimos aquí lo vemos en nuestro entorno inmediato perfectamente. Los falsos independentistas, los de última hora, recularán y se pondrán del lado del más fuerte, como suelen hacer siempre los mendaces, aprovechados y arrimados.

Los pros de la operación son claros: la imagen del Rey se refuerza, el chalaneo catalán continúa, el capitalismo florece, los especuladores se forran y al PP han vuelto a descabalgarlo del poder los socialistas por la fuerza, tras un atentado en Barcelona y el golpe de estado subsiguiente.

Esto no nos gusta nada de nada. Porque ya lo hemos visto, sobre todo sus consecuencias, en la reciente Historia de España el 23 de febrero de 1981.

ÁCRATAS

NOTA: Si Felipe VI se ha animado, para no perder su corona, a seguir las indicaciones de Antonio García-Trevijano y fungir de Rey de España, que lo llame personalmente y pueda éste explicarle lo que toca ahora: un proceso constituyente y una verdadera democracia. La Monarquía Constitucional que le propuso a su abuelo, D. Juan en Estoril y que éste aceptó. Diputados electos controlados por su propia Junta Diputacional Popular que puede deponerlo en caso de traición a su programa, el que vendió a sus electores antes de ganar por mayoría absoluta, a doble vuelta, siempre. Si se queda a medio camino, lo perderá todo. Y los españoles, perderán su patria con él. Los españoles de Cataluña estamos acostumbrados a vivir sin patria. Sobreviviremos. Pero el Rey no puede sobrevivir si no la defiende a muerte.

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