El bipartidismo ha muerto

Señoras y señores diputados, ¿conocen ustedes cuál es la reacción instintiva de un organismo vivo cuando se siente amenazado? Su reacción es el repliegue, la retracción, hace de su cuerpo un ovillo y espera tiempos mejores. Eso es exactamente lo que está haciendo el régimen del 78, que muchos de ustedes representan hoy aquí. Durante cuatro décadas la maquinaria del bipartidismo, del turnismo heredado de la primera restauración borbónica, funcionó sin grandes obstáculos, pero en este momento el organismo único que constituyen los poderes económicos, mediáticos y políticos del Estado español empieza a plegarse sobre sí como una ameba a la que se le pincha con una aguja, y lo están haciendo por miedo a la democracia. Porque no es más que democracia el hecho de que los que antes no contaban con altavoces lo suficientemente potentes para que se les tuviese en cuenta, hoy sí se vean representados aquí y dispongan de ese altavoz.

Usted, señor Rajoy, será investido como resultado de un golpe parlamentario a raíz de la intervención de un partido político, cocinado a fuego lento durante diez interminables meses para anular los resultados del 20 de diciembre, los resultados de unas elecciones en las que la mayoría del electorado votó a favor de la regeneración ética, de las políticas de bienestar social y de los derechos de los pueblos como sujetos políticos. No había ningún bloqueo institucional, no había bloqueo. Lo único que pasó aquí es que se puso fin al turnismo de los partidos del régimen y que se abrió un escenario de alternativa de Gobierno, de izquierda plural y con reconocimiento a la plurinacionalidad del Estado. Pero eso para ustedes era intolerable porque para los intereses de los poderes que ustedes sirven, los intereses antitéticos a los de la ciudadanía del común, eso era insoportable. Así que maniobraron para provocar la situación en la que estamos. La situación es: el partido único como síntesis del fallecimiento del bipartidismo. El miedo de ustedes tuvo su primera manifestación en 2011, cuando en el 15-M se llenaron las plazas bajo el grito de ‘Democracia real’.

Así que este partido único que componen ustedes hizo tres grandes jugadas: la primera consistió en promover de inmediato la sucesión en la jefatura del Estado; la segunda de esas grandes jugadas fue la reforma constitucional del artículo 135, para dar amparo legal a las exigencias de la troika, y la tercera de esas jugadas, el último espasmo de la ameba, ocurrió recientemente en la sede del Partido Socialista, en Ferraz, donde se demostró que para dar un golpe palaciego hoy en día resulta más fácil organizar la retirada forzosa de un dirigente político que introducir a un señor con bigote y tricornio en el Congreso. (Aplausos).

El movimiento democrático, que no se encuentra cómodo en este corsé del 78 tiene, como es lógico en un Estado plurinacional como el español, diferentes expresiones en los distintos sujetos políticos, sujetos con dinámicas sociopolíticas diferentes, como en Galicia. El primer síntoma en Galicia de esta nueva respuesta ciudadana lo vivimos en 2003. Ese año la ciudadanía gallega percibió con nitidez que el Estado no estaba allí para socorrerla el día en que el Prestige arruinó nuestras costas. ¿Se acuerda usted señor Rajoy, verdad, de los hilillos, como los de la corrupción? Una ciudadanía viva que a lo largo de estos años protagonizó manifestaciones históricas en defensa de la sanidad pública, de la educación contra la Lomce, en defensa del sector lácteo, del sector pesquero y del naval y que tiene como traslación política que, ante el partido único, En Marea sea hoy quien lidere ya la oposición en Galicia y quien haga frente desde los concellos a las políticas de austericidio.

Voy acabando ya. Nos encontramos ahora con un Partido Socialista que abdicó de su papel de oposición para evidenciarse como integrante de pleno derecho de ese partido único y de un previsible próximo Gobierno que va a volver a aplicar sumisamente los recortes ordenados por la Unión Europea, que impedirá a los pueblos del Estado que puedan decidir soberanamente y que tratará de prepararnos el nuevo plazo precocinado del consenso de las élites. Ese es el menú que nos trajo ayer Rajoy y que va a cumplir este partido único. Pero esta vez, señores y señoras diputados, existe una gran diferencia con los años setenta, en esta ocasión no podrán contar con la oposición claramente depositada en En Marea y en las fuerzas del cambio para legitimar este golpe de régimen. No contarán con nuestro apoyo. La demanda de democracia real ha llegado para quedarse y tengan por seguro que En Marea hará una oposición contundente y que traerá a esta Cámara la alternativa que demanda la ciudadanía.

Muchas gracias. (Aplausos).

ALEXANDRA FERNÁNDEZ
Portavoz parlamentaria de En Marea
Congreso de los Diputados
Sesión de Investidura 27 de octubre de 2016

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