Ébola Dei qui tollis pecata mundi…

Un diseño realmente perfecto… Felicitaciones a Fort Detrick.

La infección de ébola, que es una enfermedad artificial (sin contemplar este punto, seguir hablando de irresponsabilidad del poder estatal es un verdadero chiste), programada para causar mucho daño, era inevitable en un país en tan profunda crisis económica y de valores como España. Se ha procurado que entrara en la península por todos los medios, como es obligación del Gobierno, servil a los intereses imperiales.

El daño ya está hecho, porque está provocando lo que se pretendía, que es la histeria colectiva.Una sociedad infectada por el epicureismo, que educa a sus niños en el egolatrismo, no puede hacer otra cosa que echarse a temblar ante la posibilidad de la «democrática muerte» al azar.Y, en efecto, ya la progresía salta al cuello de las instituciones de caridad cristianas en África. «Estaba yo aquí, tan tranquilo, incluso contento porque tengo un trabajo mal remunerado, pero un trabajo, creyéndome un privilegiado, y resulta que puedo morir como cualquier otro, un parado o un indigente… ¡Malditos sean los demás!»

Especialmente aterradora resulta una enfermedad altamente contagiosa, porque significa que induce a la insolidaridad y el aislamiento de los individuos, ¿o es que no lo veis?Singularmente terrible es una enfermedad que nos ha traído el propio Estado, que «se muestra impotente para contenerla». Nada menos que el Estado, el interlocutor único de los borregos que no ven a otros borregos a su alrededor, más allá de aquellos a los que amamanta, a sus hijos.

Sin embargo, a pesar de las evidencias que acusan al Estado, los reflejos condicionados harán que sea el Poder el que decida lo que hay que hacer. Pronto habrá intensas campañas de vacunación ante el único peligro real, que es el miedo. Vacunaciones masivas de lo que sea, contra la gripe, para no confundirla con el ébola…

El ébola es una enfermedad producida en Fort Detrick, USA. El virus está patentado. Por el Gobierno de los EEUU. Y viene para aterrar a la población y para insolidarizarla. Es decir, para dominarla.

El primer signo de terror han sido los saltos masivos a la valla de las ciudades autónomas africanas españolas. Esas masas no vienen a España porque aquí haya mucho trabajo precisamente, sino para dar la impresión de que huyen de lo que han visto.

Nuestra única defensa es no temer a la enfermedad mientras no sea una realidad y desoír los cantos del Estado. Y buscar dos cosas:

– No tenerla en cuenta hasta no verla con nuestros ojos, y seguir mientras luchando contra el poder del terror estatal con renovadas fuerzas, pues ¿no insinúan que pronto moriremos? Pues si siguen por esa vía del terror, que se preparen para que muramos de algo digno. De una hemorragia en el pecho, en el centro del corazón, una hemorragia como una flor, en vez de mil pasivas hemorragias de mil pústulas pestilentes.

– Buscar soluciones sociales luego, en las que no intervenga el Estado. Porque es el Estado el que asesinará a la gente, como ya ha empezado a hacerlo repatriando enfermos terminales sin las condiciones de seguridad pertinentes, en vez de enviar equipos para el cuidado de esos enfermos en origen. Alguien habla de un nuevo Prestige para arrebatarle el poder al PP. No lo creo. El Prestige fue un accidente. Esto no es casual. Esto es terrorismo imperialista, apoyado por el Estado.

Esta frase, que aparece en El Periódico de hoy, es reveladora de algo que luego os diré:

¿Habéis leído alguna vez algo más orwelliano? Cualquier contacto entre un enfermero, que es un profesional cualificado, y un enfermo… Imaginad la histeria en el Metro de Madrid o Barcelona cuando haya casos suficientes. «Cualquier contacto…» Preparaos para ver linchamientos de personas que van a trabajar con gripe, enfebrecidos o estornudando.
De momento, ni siquiera los tests de ébola son fiables. La enfermera supuestamente contagiada puede tener una neumonía. Pero en cuanto lleguen a los hospitales un centenar de casos, España será la patria de los insolidarios. Una apoteósica explosión de lo que se ha venido sembrando durante treinta y cinco años en este país de borregos. La insolidaridad con el vecino. La sospecha de que ese vecino es nuestro verdadero enemigo, y no el Estado.

Pronto los recortes previstos en Sanidad serán posibles, porque la gente procurará no acudir a los hospitales para no contagiarse. ¿Alguien lo duda? Este será el primer efecto benéfico del ébola. El sistema sanitario será puesto en cuarentena por la población. «¡Si se contagia una enfermera, ¿qué hago yo llevando a mi nene a ese foco de contagio por un catarrito?!»

Al terror se le derrota no sintiendo miedo. Miedo a manifestarse juntos por si el contagio; miedo a acudir a asambleas juntos sin mascarillas que nos deshumanicen; miedo a la escuela de los niños, por si vuelven con algo más que piojos…

Ahora hay tiempo. No hay ébola, más allá de algún caso del que yo ni me fío. Pero lo habrá en unos meses. Y sobre todo, el miedo es el que colapsará los hospitales este invierno.

España va a sufrir una prueba excepcional y necesaria. O la gente se rebela y aplasta al poder o cae en sus manos «para que la salve».

Vosotros decidís, que sois la gente.

DIÓGENES SINÓPTICO

NOTA:  Saludos desde el tonel.

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