Catalònia: la más española en corrupción

институциональной клептомании:
Quatribarrada feta amb xoriços i fons de monedes d’or.

La aceptación del Molt Honorable Jordi Pujol de que su familia ha mantenido cuentas en el extranjero sin regularizar ante la Hacienda Pública, pues se trataba de dinero obtenido de fuentes fraudulentas, y las declaraciones de María Victoria Álvarez, ex-putilla de Oriol Pujol Ferrusola, hablando de la consolidada costumbre de cobrar el 4% de comisión para CiU y 1,5 % para el President de todos los contratos de obras y servicios de la Generalitat, arrojando la cifra de casi mil millones de euros en comisiones para la primera autoridad de la autonomía catalana, pone de actualidad este artículo sobre la corrupción en Cataluña, protagonizada por las 300 familias del Pinyol.

Este pasado 11 de setembre, Diada Nacional de Catalunya, el Govern de Mas ha dedicado una fortuna del Pressupost a que un rebaño de 400.000 paletos con chirucas se cogieran de la mano desde Figueras hasta  Amposta para balar haciendo la ola. La imagen resultaba tan ridícula, que hubo que pagar a un grupo de actores de tercera fila para que irrumpieran en la sede de la Delegació del Govern de Catalunya en Madrid, portando banderas falangistas y nacionales enseñas para que parecieran “peligrosos fachas” y para que Sánchez Llibra pudiera hablar de catalanofòbia, cuando lo único que sienten los españoles ante la sardana de 400 kilómetros, bailada por los independentistas, es una vergüenza ajena como la que sintieron ante la eliminacion de Madrid como sede olímpica a causa del archiconocido doping de nuestros deportistas, que se meten en vena hasta la viagra de follar.

Lo que en definitiva queda muy claro ante toda esta campaña independentista catalana, que inunda los medios nacionales y autonómicos, es que la inmersión lingüística en catalán de todos los escolares que viven en Cataluña (sin papás con medios para pagarse una enseñanza privada) nunca ha tenido como intención “proteger de la extinción una de las lenguas españolas minoritarias”, sino crear las bases para imponer la quimera nacionalista. Han tardado más de 30 años, toda una generación. Y ahora quieren recoger los frutos de su psicótica falsificación. Por cierto, que en el ámbito internacional, Catalònia sería reconocida sólo por súper-mega-estados como Lituania y Letonia. Puede que también la reconociera Israel, ese estado genocida que no se somete al Tribunal Penal Internacional.

En Cataluña, el Estado jamás ha garantizado los derechos lingüísticos o sociales de los castellano parlantes. A nadie, a ningún gobierno de España, ni socialista ni de derechas, le ha importado una mierda proteger los derechos fundamentales de los españoles que viven en la tierra cuatribarrada. ¡Que se los protejan ellos solos o que les den por culo con un chorizo de la cuatribarrada de la izquierda!

Como aquí somos más viejos ya que el ojo del culo, sabemos que la presión del Govern de la Generalitat hacia el independentismo, más rara que ver una sirena con bragas, viene de la ingente cantidad de crímenes en los que están pillados por los huevos algunos bastardos de Convergència i Unió con diligencias vivas en los juzgados. Hasta tres diputados de CDC conservan su escaño pese a estar imputados. Los casos de corrupción acorralan a CiU. Sin ánimo de exhaustividad, y sin pronosticar lo que sucederá con el Molt Honorable hijo de la gran puta, Jordi Pujol, de entre los varios procesos judiciales, señalemos:

–El expolio del Palau de la Música Catalana a manos del ex presidente de la entidad, Félix Millet, expolio que financiaba ilegalmente a CiU.

–El caso Pretoria de corrupción urbanística, por el que pasaron por la cárcel los antiguos hombres fuertes de la Generalitat de la época de Jordi Pujol, Lluís Prenafeta y Macià Alavedra.

–El caso de la descapitalización de Eurobank.

–El caso ITV, que señala como responsable a Oriol Pujol, el entonces secretario general de CDC, imputado por tráfico de influencias.

–El caso Pallerols, en el que un acuerdo entre las partes condenó a Uniò Democrática de Catalunya (UDC), el partido que lidera Josep Antoni Duran i Lleida.

–El caso Clotilde, donde Xavier Crespo, diputado de CiU y exalcalde de Lloret de Mar, está imputado por su presunta relación con la mafia rusa y el blanqueo de capitales.

–El caso Adigsa, o del 3%, sobre el cobro de comisiones ilegales en la adjudicación de obras de reforma de pisos.

Y así hasta 14 casos. De todos modos, el ranking de partidos políticos corruptos en España sigue encabezado por el PP, con 146, seguido del PSOE, con 128 casos. Parece como si la podredumbre de cada partido fuera directamente proporcional a su cuota de poder.

Esta barbaridad pseudo independentista, de anteponer los intereses de una minoría de 800.000 habitantes al resto de los catalanes, más de seis millones, se debe al sistema anti-democrático que impera en España, donde los parlamentos eligen a los presidentes, vulnerando el principio de independencia de poderes del Estado.

En efecto, desde hace más de 30 años, los españoles no tenemos más derecho político que el de acudir a las urnas legislativas a escoger entre listas de partido en las que apenas conocemos a nadie, más allá del candidato a Presidente; en medio de campañas emponzoñadas por el chantaje emocional de la apelación al voto útil, que nos arrastra al bipartidismo galopante.

Luego, tras los mercadeos de cuatreros entre líderes partidarios en los pasillos del Congreso para investir al Presidente del Gobierno, hemos de soportar durante cuatro años la inseparación de los Poderes del Estado, con repugnantes doctrinas judiciales de protección especial a las clases privilegiadas; el poder político único, omnímodo e impune post-franquista; el transfuguismo de diputados corruptos, los escándalos en retorcidas investiduras presidenciales que secuestran la voluntad popular; la proliferación de partidos bisagra sin otro fin que la compraventa de cargos; la sobrevalorada influencia de los partidos nacionalistas, su exigencia de nuevas competencias autonómicas a cambio de la investidura presidencial, que conduce al federalismo o incluso al independentismo imparable; el inconstitucional mandato imperativo del Presidente del Gobierno al Parlamento con sus oportunistas decretos-ley y los subsiguientes rodillos legislativos parlamentarios; y la supeditación del poder político al poder financiero, porque éste lo sustenta de facto a fondo perdido.

La solución a todos estos problemas es imponer la independencia de Poderes del Estado, y se consigue por el sencillo procedimiento de que sea el Pueblo Español el que elija al Presidente del Gobierno de España (y de todas las autonomías) en una segunda vuelta en las urnas, en vez del Parlamento. Es algo tan, tan sencillo que no lo ha mencionado ni una sola vez ningún político jamás. Porque la gente lo entendería en menos que se huele un pedo de la parienta en la cama.

Ningún político que niegue el Poder Soberano del Pueblo Español debiera recoger un solo voto más de los españoles decentes. Si los hubiere, que lo dudo un huevo.

MHdP

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