La impostura capitalista del Libertarismo

Tomamos un comentario de Lynx Pardinus como artículo, pues abunda en un concepto que es muy importante para acratas.net, y es la diferencia entre libertarismo y acracia.

El liberalismo clásico, hijo de las ideas políticas de los siglos XVII y XVIII, contrarias al absolutismo, a la autoridad de la Iglesia y a los privilegios nobiliarios, desembocó en la Revolución Francesa. La Historia ha demostrado que todo fue una maniobra del capitalismo para acceder a la propiedad de las tierras, hasta entonces en manos de las monarquías soberanas. Cristalizó en el liberalismo económico de Adam Smith, que se resume en el lema de la fisiocracia o «gobierno de la naturaleza» de Locke: «laissez fair«.

La palabra libertario, ahormada por los anarquistas, empezó a usarse con el sentido de individualista-capitalista a partir de 1950 (tras la llegada a los EEUU de gentuza como la sionista Ayn Rand), y apoya la libertad individual en lo social y la propiedad privada en lo económico. Se trata pues de lo que luego se consumó con la impostura intelectual de los anarco-capitalistas y su perversión de las más honradas ideas del anarquismo.

En el ámbito socio-económico, en cuanto a su concepción de la propiedad privada de los medios de producción y en lo tocante a la creación del dinero por parte de la banca, un libertarian americano es lo más opuesto a un ácrata.

Ahí va el comentario:

Exactamente, a los ‘liberales’ no se les critica aquí por ser neoconservadores, sino por ser unos ingenuos que, en última instancia, les acaban haciendo el juego a los neoliberales.

Pero si de verdad los que se dicen liberales no están tan podridos como los neoliberales, me gustaría saber por qué no veo propaganda y lucha desde sectores liberales contra los monopolios que se encargan de demostrar que su ‘mercado perfecto’ no es más que una ingenua simplificación. En un mercado perfecto, la porción de mercado que cada agente ocupa en relación con el volumen total, debería tender al infinitésimo, de tal manera que, visto desde el plano macro, no se distinguieran agentes económicos. ¿Sucede esto en la realidad? NO. Desde el plano macro se observan claramente grandes agentes.

Ahora bien, si consideramos que, en su mundo liberal, el poder es exactamente la porción de mercado que cada uno maneja (más o menos así sucede de hecho en el capitalismo actual), ¿cómo esperan los autonominados liberales que el capitalismo tienda a su liberalismo, si existen grandes agentes poderosos, que lo impedirán a toda costa?

Para que eso sucediera, tal como escribí dos párrafos arriba, los liberales tendrían que estar llevando a cabo ingentes esfuerzos por luchar contra los monopolios y los grandes agentes económicos que echan por tierra la viabilidad de sus ideas.

La realidad, sin embargo, nos dice que todo liberal espera llegar algún día a donde se encuentra ahora el monopolista. La realidad nos dice que la justificación liberal de que el poder debe ir asociado al trabajo de las personas (contra la concepción más puramente democrática que asocia directamente poder a persona) no es más que una estratagema del poderoso y algo que suena bien a las orejas liberales, ignorantes, de la calle. Porque si de verdad quieren los liberales que el poder vaya asociado al tamaño del bolsillo, no pueden permitir que haya entes con un poder infinitamente superior al suyo y al de cualquier otro (les recuerdo que una cantidad notable, dividida por un infinitésimo, tiende al infinito), si a la vez, tal como dicen, son amantes de la libertad.

Y yo lo único que sé que los liberales han hecho es hundir el sector público, ahora sí, por monopolista. Porque el sector público es monopolista, pero por si los liberales no se habían percatado, en un mundo monopolístico, la única manera de equilibrar parcialmente las balanzas es protegerse de los monopolios privados con el monopolio de lo público, que debería amparar a todos. Y lo único que han conseguido es desproteger aún más al que ya poco tenía, y hacerle el juego al neoliberal y al poderoso. Necios, necios, necios.

La única forma de alcanzar la libertad es evitar que el poder de otros haga que nuestra libertad mengüe. Y eso no se hace asociando poder a dinero; sino aunque mucho les pese, se debe hacer bajando el poder a las manos de todas las gentes. Asociando el poder a las personas, y con ello asumiendo su libertad; en vez de dar el poder al dinero de las personas, y con ello negar libertades a unos para multiplicar las de otros.

Desde la más pura definición del liberalismo, es el anarquista el verdadero liberal. Y no toda la sarta actual de ‘dícese liberales’ y ‘libertarios de derechas’ que no hacéis otra cosa más que errar constantemente y prostituir la libertad. Bajo vuestro halo de superioridad, sólo existe la necedad.

LYNX PARDINUS

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