España, un estado zombi

Comparativa IBEX35-Banco de Santander de los dos últimos años, que demuestra que es la banca la que arrastra al IBEX al abismo, pues cae por debajo de la media.
¿Una, Grande y Libre en portada de la Constitución? ¡El franquismo nunca se fue! Por eso todo huele a incienso, a autoritarismo y a polla revenida.

España es un país en quiebra. El pánico se ha apoderado de los inversionistas, lo que se refleja en varios días de caídas en Bolsa que llevan el índice Ibex a un mínimo inaudito, con niveles de 2003. El rango del año (52 semanas) es 5.950 – 10.222. Y la prima de riesgo alcanzó hoy los 640 puntos básicos, un nuevo máximo histórico. Las cifra oficial de paro de mayo es del 24.6%. El PIB ha caído ya este año más del 1%. Moody’s degradó el rating de España desde A3 a Baa3, justo un nivel por encima de lo que internacionalmente se considera como la inversión en un país basura. En resumen: los mercados han comprendido e interiorizado que España es insolvente, con todas sus consecuencias.

A la crisis económica hay que añadir la corrupción generalizada y la crisis institucional. ¡Pero coño, si incluso el rey Juan Carlos ha sido expulsado de la presidencia del WWF (World Wildlife Fund)!

Y en las autonomías de España, las cosas van aún peor: La primera fue «Lo Regne de València«. Pero se añadirán rápidamente las otras nacionalidades y regiones a la solicitud del rescate del Estado(1). Es decir, que España será un estado zombi con 17 autonomías súper-zombis, y miles de municipios cazando moscas para sobrevivir.

El desastre es mayúsculo. España va directa a una intervención en profundidad, lo que significa que tendrá un gobierno de zombis a las órdenes de Bruselas. Por eso Rajoy, tras prohibir el BdE las posiciones cortas en la venta de acciones para los próximos tres meses(2), ha cantado un órdago, poniendo la salida de España del Euro encima de la mesa de negociación con la UE.

La clase política está deshecha, desprestigiada, acabada. Y el Gobierno demuestra cada día no tener ni idea de cómo resolver la crisis. De ahí esos cebos para hacernos hablar de otra cosa, como el absurdo de la posible abolición del más justificado de los supuestos de la Ley de Interrupción del Embarazo, el de la malformación del feto (no hay cojones para aprobar semejante atentado a la dignidad del ser humano).

Los medios desinformadores españoles, corruptores de toda verdad,  lo ocultan, pero las manifestaciones callejeras son continuas, algunas imposibles de contener, como las de los mineros leoneses, asturianos y aragoneses. Hasta la Policía apoya a los manifestantes en más de 80 ciudades españolas que protestan por los recortes del sueldo y los derechos a los funcionarios.

¿La causa de la incapacidad del Gobierno para hallar alguna solución? Que los problemas no la tienen cuando, antes de ponerse a pensar en una, se establecen condiciones sine-qua-non como éstas:

«El Euro es irreversible. España seguirá perteneciendo al Euro cueste lo que cueste». O, por ejemplo, «España se responsabiliza de la solvencia de sus bancos» (que son sociedades anónimas). Así, estableciendo premisas falsas o condiciones inviables, no se resuelven los problemas. Porque la consecuencia es que cuestan lo que cuestan: la ruina de todos los españoles.

Puestos a poner premisas incondicionales, tendría que haber sido ésta: «Las conquistas sociales de los trabajadores españoles son irreversibles. Cueste lo que cueste». Y entonces la salida del Euro habría sido la solución evidente hace años, sin perder nadie su trabajo y sin deber a estas alturas ni un euro al exterior.

El verdadero escollo: Para hallar soluciones eficaces a los problemas de España, hay que extirpar de la vida política social y económica a los dos partidos lacayos de las altas finanzas, PP y PSOE, que son los que se alternan en el poder gracias a la financiación a fondo perdido de sus verdaderos jefes, las élites financieras mundiales, que son las que se quedarán con toda la riqueza acumulada por el común de los españoles: puertos, aeropuertos, costas, empresas públicas, edificios singulares, infraestructuras de transporte, ferrocarriles y autovías, y todo otro negocio oficial rentable, como las Loterías del Estado.

Una vez el diagnóstico hecho, viene el pronóstico: Es altamente probable que, quizás antes de Navidad, se pergeñe un gobierno de concentración del PPSOE: El PP perderá en breve toda posibilidad de seguir mandando en solitario, a pesar de su mayoría absoluta, (que representa más el descalabro del PSOE zapaterino que el triunfo de la derecha conservadora católica). Y se llegará de un modo u otro a un «gobierno oligocrático» o refundación del Glorioso Movimiento Nacional a base de volver a reunir a nacional-católicos (PP) y falangistas (PSOE). Gracias a ello, la represión violenta y la brutalidad policial será «razón de estado», con el Ejército Papagayo-Colombiano en vigilancia permanente de la sociedad. El hecho de integrar al PSOE al gobierno no dará a éste ventaja alguna en el futuro, sino que lo destruirá para siempre (la ex-Falange tendrá que buscarse otro partido para medrar, quizás de nuevo un partido de corte fascista).

Ambas cosas, Ibex por alrededor de 5.000 y gobierno neo-franquista de concentración nacional, se han retrasado respecto a las previsiones de acratas.net por la política de maquillaje y falsedad realizada por el gobierno del PSOE desde mayo de 2010 –fecha de la intervención de España por sus acreedores– hasta su salida del poder. Pero ahora ya está aquí:  La estrategia de shock del PP se le ha ido de las manos. No solamente han asustado a los españoles, sino que han dinamitado la confianza de los mercados para invertir en España (en Europa se pasman de los miles de millones que ha tirado por la ventana el gobierno de Rajoy por su pésima gestión de la comunicación). Las políticas de recortes no resuelven nada por sí solas, sin otras que incentiven la economía productiva. En este putrefacto caldo de cultivo, no ganan dinero mas que los especuladores.

Pudiera ésta ser una época interesante de contemplar, si no fuera por la injusticia institucionalizada, el miedo al futuro imposible, el hambre real y la muerte masiva, que serán ingredientes básicos de la debacle nacional española. Así que no podemos quedarnos mirando. Toca actuar. Ha llegado el momento de cambiar la política para siempre. Para lograrlo, ningún español decente puede irse a dormir un solo día sin la conciencia de haber realizado, de alguna manera real o simbólica, un acto de rebelión, de desobediencia civil o de insumisión fiscal contra este Régimen Cocotero. Hay que acostumbrarse. Con el gobierno neofranquista que se nos viene encima, será mucho más duro.

ÁCRATAS

(1) El portavoz del gobierno catalán, Francesc Homs, trata de engañar a sus feligreses diciendo que su gobierno acude al crédito «igual que otras veces con las líneas del ICO». Es un embustero vendedor de humo con olor a calçot. Este crédito se desembolsará en plazos con una serie de condiciones y recortes para recibir el siguiente. Eso es un rescate. Y se convertirá en intervención en toda regla si esas condiciones no se cumplen.

(2) Algo imprescindible para impedir la evaporación de la capitalización de los bancos. Un acierto indiscutible atribuible a de Guindos, el único que sabe lo que son los hedge funds y su lucrativo juego de las posiciones cortas, y las ventas en descubierto de los grandes bancos de inversión, como Goldman Sachs o JPMorgan (aquí ilegales, pero, en el mundo global interconectado on line, se especula desde cualquier parte). 

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