ESTA PARTITOCRACIA NO MERECE UN MUERTO MÁS

1.

La ETA ha vuelto a lo suyo. Dos números de la Guardia Civil fuera de servicio han caído asesinados de un tiro en la nuca en Francia, cuando salían de la cafetería de un supermercado. La manipulación mediática ha empezado de inmediato. Los que sólo leen los titulares de los periódicos de izquierdas —mejor dicho, de los medios que apoyan al Gobierno— entenderán que las víctimas lo han sido “en medio de un tiroteo en una operación contra la ETA”. Como no leerán el cuerpo de la información, no sabrán del vil asesinato de los dos agentes desarmados. Así son de éticos los periodistas de El País y El Público. Más tarde corregirán el malintencionado error en esas segundas versiones que nadie lee, porque la opinión ya está formada.

La noticia triste es que la ETA sigue activa tras años de rearme. La noticia indignante es que la ETA tiene cogido al Gobierno por donde más le duele. Sólo así se entiende el esfuerzo de estos medios orientadores de la opinión pública para que se crea que este vil atentado es un episodio más de la lucha armada entre ejércitos ocupante y de liberación. La noticia de fondo es que, una vez más, tras un atentado mortal, los españoles no tienen nada con lo que oponerse a la ETA. No hay Estado Democrático, sino un club de partidos aconvidos al banquete del poder. La ETA seguirá armada de pistolas y de razones mientras España no le oponga una DEMOCRACIA REPRESENTATIVA (en vez de una partitocracia proporcional). Porque el Pueblo Español no se responsabiliza de lo que no controla, y hace bien.

Los políticos saben que si dejaran de representar a la Plutocracia en la sombra y sirvieran al Pueblo en una Democracia Representativa, el terrorismo, el nacionalismo y la corrupción terminarían. Las tres mayores desgracias de España, todas juntas. Pero sufren la primera, disfrutan de la segunda y se enriquecen con la tercera.

Mariano Rajoy ha propuesto tres cambios en la Constitución. Pero no la elección del Presidente por la ciudadanía. ¡Con lo fácil que es! Una semana después de las elecciones al Congreso y Senado, todos los españoles deberían escoger —en circunscripción única nacional— entre los cabezas de las dos listas más votadas al Congreso. Mientras los políticos no defiendan ese mínimo, es que también, como la ETA, siguen en lo suyo: traicionar al pueblo que les paga los sueldos y enriquecerse a su costa.

2.

Lo más grave de las maniqueas manifestaciones callejeras bajo el lema de “todos los demócratas unidos contra la ETA” es que lo que se manifiestan contra la ETA no son demócratas, sino partitócratas. Por eso no sirven para nada, y la ETA sabe que puede continuar impertérrita reventando cabezas. La ETA y la partitocracia son complementarios; se estabilizan mutuamente. Mientras se impida a los españoles participar en las decisiones políticas, la ETA tendrá el campo abonado para medrar, armada de pistolas y de tácitos apoyos, lo mismo que medró durante el franquismo.

La pregunta que todo español debiera de hacerse es: Si la ETA busca la unificación e independencia de las Vascongadas, Navarra e Iparralde. ¿Por qué ataca únicamente al Estado español, y no también al francés? La respuesta es que Francia tiene un régimen político democrático que oponer al terrorismo. Ello no significa que no tenga problemas, sino que los enfrenta sin miedo y con el apoyo de toda la ciudadanía.

En España, en vez de eso, la mitad de la población respalda, de un modo o de otro, a la ETA. El sentimiento popular de que los miembros de la ETA “son unos justicieros” ha pervivido más allá del franquismo y se ha prolongado en su secuela, la partitocracia de la monarquía parlamentaria post-franquista. La ETA no es una organización justiciera, sino que sigue asesinando en medio de una injusticia de lesa democracia; pero no en pos de repararla, sino en la persecución de su quimera identitaria. Pues de eso vive la pantomima pactista del PSOE de Rodríguez Zapatero: del apoyo a esa idea inconfesa de sus simpatizantes, de los separatistas y de la izquierda ex-comunista.

(NOTA: [añadido el 4 de diciembre, a las 23:00]. La escasa participación en la manifestación, unas 5.000 personas, demuestra mi tesis, la falta de credibilidad de la partitocracia en el mando entre la gente. La ciudadanía no “vota a tal”, sino “contra cual”. El Régimen tiene las horas contadas.)

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